viernes, 1 de abril de 2011

Jazztel intenta estafarme

Fui cliente de Jazztel desde noviembre 2005 hasta agosto 2010. Desde 2005 hasta agosto de 2006 en un piso y, desde ese mes hasta el final en otro.

En esos cinco años, referente a la conexión no tuve ninguna queja, ya que me llegaban íntegros los 20 Megas contratados.

El problema viene cuando, allá por enero de 2007, me llega una factura de 99.53€, cuando lo que yo estaba pagando era exactamente la mitad. Realizo una llamada a Jazztel para ver qué ha pasado y me responden que me han cobrado dos cuotas y dos mantenimientos de línea. Admiten el error, voy al banco para devolver el recibo y avisarles que no cobren ninguna factura de Jazztel de más de 60€.

Error, porque al cabo de dos meses, desde casa se hicieron llamadas que hicieron que se superara ese importe, con lo que me quedó una factura impagada de 62€, de la que me olvidaría. Pero ése es otro tema, volvamos al hilo principal.

Al poco de darme de baja de Jazztel en agosto de 2010, empecé a recibir, una vez al mes, SMS de los abogados de la compañía porque tenía dos facturas impagadas. El primer SMS lo recibí el mismo agosto, les llamo y les digo que me envíen una copia de cada una de las facturas para ver si realmente tienen razón. No llega nada. Septiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero lo mismo, me mandan el sms, les llamo pidiéndoles las facturas pero no aparecen.

Debo aclarar que, desde el cambio de piso en 2006, no me llegan las facturas a la nueva diercción, sino que las siguen mandando a la anterior, los muy hábiles. Creo que al piso nuevo llegó la primera factura en 2008, cuando adivinaron como funcionaba el programa que usan para gestionar los clientes y sus direcciones. Sí, lamentable.

Total, que llega el 1 de abril de 2011 y recibo un correo electrónico con las dos facturas, un número de cuenta bancaria dónde debo hacer el ingreso y una referencia para cuando proceda al pago. Abro los dos pdf's correspondientes a las dos facturas y una era de 62€ y la otra... ¡Sí! ¡De 99,53€! Quieren volver a cobrarme una factura que ya creía finiquitada, con lo que no sé si tomármelo a broma o pensar seriamente que me quieren estafar.

Ya les he advertido que no pienso pagar esa factura y advertido que si insisten me voy directo a la OCU con todas las copias de correos electrónicos, facturas y el contrato, que aún conservo.

PD: Lo más curioso de todo es tener dos facturas impagadas y que nunca me cortaran la línea.

EDITO: Quiero aclarar, que después de devolver la factura de 99€ me cobraron el importe correcto, con lo que sólo deberían reclamarme la de 62€

martes, 15 de marzo de 2011

Cuentas de Ahorro-Lotería (Xavier Sala i Martin)

¿Practican el sexo las ideas? Algunos pensadores como el optimista racional británico Matt Ridley dicen que sí: toda nueva idea es la combinación de ideas anteriores. Los hermanos Wright mezclaron la tecnología de la bicicleta, los principios que mantienen a los cometas en el aire y el motor de gasolina para inventar el primer avión. Ray Kroc fusionó la cadena de montaje de Henry Ford con la hamburguesa para inventar MacDonalds. Larry Sanger combinó la enciclopedia, con internet y con las ganas que tiene la gente de ser protagonista para inventar Wikipedia. Es lo que los economistas llaman: innovación combinatoria.

Hoy mezclaremos dos ideas para ver si podemos solucionar uno de los mayores problemas de la economía española: el escaso ahorro de sus ciudadanos. La falta de ahorro hace que bancos y cajas tengan problemas de financiación. Me explico: el negocio bancario consiste en pedir prestado pagando un interés reducido y prestar el mismo dinero cobrando un interés elevado. Bancos y cajas obtienen dinero principalmente de dos fuentes: los ahorros de los depositantes y los mercados internacionales de capitales. La crisis financiera les ha cerrado el grifo internacional por lo que hoy en día todos aspiran a capturar el ahorro de las familias españolas. El problema es que éstas no quieren ahorrar porque, para recibir un 1 o un 2 por ciento al año, no vale la pena. La competencia de bancos y cajas para intentar incentivar el ahorro privado les lleva a la patética situación de tener que regalar cámaras de fotos digitales, Ipads o cuberterías de la señorita Pepis porque subir los tipos de interés sería ruinoso para su negocio.

La falta de ahorro tiene graves consecuencias macroeconómicas porque, al no encontrar recursos, el sistema financiero no es capaz de financiar las inversiones de empresas y emprendedores y eso reduce la creación de riqueza y empleo.

El escaso interés que los españoles muestran por el ahorro contrasta con su superlativa fascinación por las apuestas: entre casinos, bingos, máquinas tragaperras, loterías, cupones diarios, cuponazos, primitivas y quinielas los españoles gastan más de ¡30.000 millones de euros al año (unos 900 euros anuales por persona adulta)! Esa cantidad de dinero que, por cierto, excluye el creciente negocio de apuestas por internet, es extravagante, sobre todo si tenemos en cuenta que los organizadores de las apuestas (el estado, la ONCE o los propietarios de casinos y bingos) solamente reparten el 69% del dinero apostado en premios. Es decir, comprar lotería es un negocio tan ruinoso que es incomprensible que tanta gente se juegue tanto dinero. De hecho, es tan incomprensible que algunos observadores lo llaman “el impuesto a la estupidez”.

¿Qué lleva a los españoles a tener esa fascinación por esas ruinosas apuestas? Los economistas de la conducta (“behavioral economists”) piensan que a la gente se le hace difícil entender lo que realmente significa una probabilidad muy pequeña: todo el mundo piensa que realmente le puede tocar la lotería de Navidad. Y la verdad es que sí que les puede tocar… pero si hay 80.000 números y uno apuesta a uno de ellos cada año, la realidad es que la lotería le va a tocar, de media, una vez cada 80.000 años. Es decir, si los primeros homo sapiens hubieran empezado a jugar hace 40.000 años, ¡a la mitad de ellos todavía no les habría tocado la lotería a día de hoy!

Otros economistas intentan explicar la propensión a jugarse el dinero basándose en un dato curioso: los pobres apuestan mucho más que los ricos. Y es que para muchos ciudadanos pobres, sin acceso a los mercados de crédito tradicionales, el billete de lotería o la quiniela es la única posibilidad que tienen, por remota que sea, para poder comprar un coche o una casa. Sea cual sea la explicación, el hecho es que los españoles, esos ciudadanos a los que no les gusta ahorrar, dedican enormes cantidades de dinero al juego.

Lo que nos lleva de nuevo a la combinación de ideas: ¿qué pasaría si mezcláramos la cuenta de ahorros con la lotería? Es decir, si por un lado los españoles no ahorran porque los tipos de interés que ofrecen los bancos son ridículamente pequeños y, por otro, se gastan fortunas en apostar, ¿por qué no se crean cuentas de ahorros que den rendimientos millonarios por sorteo? La idea sería que a los compradores de esas cuentas de ahorro, no se les pagaría el 1 o 2% anual que se paga a los ahorradores normales. En lugar de eso, se cogerían todos esos intereses y se haría un cheque de un millón de euros. Cada semana se realizaría un sorteo de ese cheque entre todos los participantes. Las probabilidades de ganar serían proporcionales al dinero que hubiera en la cuenta, y eso incentivaría a la gente a ahorrar: cuanto más dinero ahorres, más probabilidades tendrás de que te toque un millón de euros a la semana.

La idea de casar cuentas de ahorros y loterías no es nueva. De hecho, en 1694 los británicos ya la utilizaron para financiar la guerra de los nueve años y durante los años 90 del siglo XX fue introducido en diversos bancos latinoamericanos y algunos norteamericanos (en un reciente estudio publicado por el NBER, Melissa Kearney, de la Universidad de Maryland y tres coautores más, explican la historia de esa idea). El principal problema para su implementación generalizada en España sería la más que probable oposición de los reguladores del sector público. Al fin y al cabo, el gobierno recauda ingentes cantidades de recursos de bingos, casinos, tragaperras, loterías y quinielas. En este sentido, sería de esperar que el estado utilizara toda su influencia en los entes reguladores para eliminar la competencia y evitar, de esa manera, la aparición de las cuentas de ahorro-lotería.


Fuente: http://www.facebook.com/note.php?note_id=10150114546191345

jueves, 3 de marzo de 2011

Sala i Martin le hace un "zas, en toda la boca" a Mourinho

Pequeña Nota Matemática para José Mourinho (de Xavier Sala i Martín)

Querido José:

A riesgo de que me catalogues de hipócrita, déjame que te explique un concepto muy sencillo: el número de días de descanso durante una temporada es el número de días que un equipo no juega . Por eso, supongo, se denominan “de descanso”. Pues bien, esta obviedad significa que los días de descanso se pueden calcular de manera muy simple: son el número total de días que tiene una temporada, menos el número de días que se juega. Días-que-no-se-juega. Sencillo, ¿no? Pues calculemos.

La temporada española empezó el 14 de Agosto. Hoy es 3 de Marzo. Quiere decir que han pasado 201 días desde que empezó esta temporada. Para saber cuantos días ha descansado un equipo hay que restar el número de partidos jugados a 201. ¡Super simple! Hasta hoy tanto el Barça como el Madrid han jugado 8 partidos de copa, 7 de Champions y 26 de liga (en realidad el Madrid jugará hoy el 26). Total: 41 partidos jugados. Esto quiere decir que tanto el Barça como el Madrid han descansado exactamente 201-41=160 días. Ni uno más. Ni uno menos.

Mirando la totalidad del calendario, vemos que la temporada se acabará el 22 de Mayo. Va a durar, pues, 281 días (normalmente la última jornada se juega toda a la misma hora por lo que el total de días es el mismo para todos). Para saber cuantos días de descanso va a tener tu equipo a final de año, calculas los días que va a jugar partido y los restas de 281. A día de hoy, tanto Barça como Madrid tienen garantizados jugar 38 partidos de liga, 9 partidos de Copa (empezaron en los dieciseisavos y ambos están en la final) y 8 de Champions. Total, 55 partidos. Si restamos 55 de 281, tenemos que si ambos caen eliminados en esta ronda de la Champions, van a descansar 226 días. Ni uno más. Ni uno menos. Si, por el contrario, ambos llegasen a la final de la Champions, jugarían un total de 60 partidos lo que significaría un total de 281-20=221 días de descanso. Ni uno más. Ni uno menos.

¡De hecho, es un teorema matemático que si dos equipos acaban jugando los mismos partidos acabarán teniendo los mismos días de descanso! Ni uno más. Ni uno menos.

Vemos pues que A DIA DE HOY, Barça y Madrid han jugado los mismos partidos y, por lo tanto, han tenido los mismos días de descanso. Y desde hoy hasta final de temporada, el equipo que tendrá más descanso es el que caiga eliminado de la Champions antes. Decir, pues, que “los que dictan los calendarios quieren que el Barça tenga más descanso” es equivalente a decir “los que dictan los calendarios quieren que el Barça sea eliminado de la Champions antes que el Madrid”. Llegamos a la conclusión que la gente que en teoría favorece al Barça, en realidad quiere que pierda la Champions, lo cual es una contradicción tan flagrante que indica que o bien son tontos… o bien tu argumento, José, no es “la verdad” que tan categóricamente afirmas que vas predicando.

Ah! Por cierto, seguramente ya te habrás dado cuenta de que la liga no empezó el 14 de Agosto sino el 28 de Agosto (aunque tanto el Barça como el Madrid jugaron el primer partido el 29). Lo que pasa es que la temporada empezó el 14 porqué fue entonces cuando el Barça fue obligado por esos organizadores que tu criticas a jugar la supercopa a pesar de que hacía sólo un mes y tres días que 7 de sus jugadores habían jugado la final del mundial y no habían podido hacer la pretemporada. Todo esto mientras tu Madrid seguía de vacaciones. Es decir, en realidad, a día de hoy, el Barça ha jugado dos partidos oficiales más y, por lo tanto, ha descansado dos días menos que tu Real Madrid: ¡los dos días de la supercopa!

A menudo mis estudiantes me preguntan: ¿Para qué sirven las matemáticas? Hoy hemos visto una utilidad: sirven para desenmascarar a los cantamañanas. Singinthemornings.


Fuente: http://www.facebook.com/notes/xavier-sala-martin/peque%C3%B1a-nota-matem%C3%A1tica-para-jos%C3%A9-mourinho/10150106687751345 (Tengo el permiso para sus notas.)

miércoles, 16 de febrero de 2011

¿2.95€ por ver una película ganadora de un Goya es caro?

Filmin.es pondrá, el día 23 de febrero, la reciente triunfadora de los Goya 'Pa Negre' al alcance de todos. El precio de dicho título está fijado en 2.95€ si uno no está abonado a la página, que cuesta 15€/mes y que te da barra libre a todo su catálogo.

Voy a menéame y veo el siguiente envío: http://www.meneame.net/story/filmin.es-pondra-pa-negre-online-2-95

Y alucino, alucino con los comentarios. ¡Dicen que es caro! Por ejemplo:

Creo que es una buena idea, pero bajo mi humilde opinión me parece caro.
No tengo muchos conocimientos sobre el tema, pero echándole un poco de imaginación, en un cine normal pagas la persona que te atiende en taquilla, los acomodadores, la sala, el sonido, la cinta en cuestión, la distribución, el proyector, los vigilantes del cine...
Me parece a mí que con lo que se ahorran podrían ponerlo mas baratito...

La verdad que no tiene en cuenta que la entrada de cine cuesta alrededor de 7€ y es unipersonal, ya que con cada entrada sólo entra uno. Tampoco tiene en cuenta que por 2.95€ puede invitar a sus amigos a casa, pongamos 5 o 6, y reducir notablemente el precio a unos 0.50€
Tampoco tiene en cuenta que la va a poder ver a la hora que quiera y no en unas horas establecidas por la sala. Si tiene ganas de ir al lavabo, puede pausar la película, para no perderse ni un segundo. No hace falta que pague transporte, en caso que fuese necesario para llegar al cine. Y, si quiere palomitas y bebida, le saldrá por 5€ menos que lo que cuesta en las salas.

Yo lo tengo claro, de aquí a dos fines de semana, la veré a través de: http://www.filmin.es/pelicula/pan-negro

jueves, 10 de febrero de 2011

Curiosidades políticas de España.

Ayer salieron los resultados de la última encuesta del CIS, correspondiente al mes de enero. En ella se refleja que el PP le saca 10.1 puntos de ventaja al PSOE. También se observa que Rajoy saca peor nota que Zapatero, 3.25 el líder popular por 3.30 del líder socialista.

¿Cómo puede ser que haya más gente que vote a Rajoy cuándo, en la misma encuesta, saca peor nota que Zapatero? ¿Es la gente masoca?

Yo, por mi parte, no votaré a ninguno de los dos.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/espana/2011/02/09/0003_201102G9P19991.htm

martes, 18 de enero de 2011

La quiebra de la Seguridad Social (Xavier Sala i Martin)

La seguridad social está de moda pero, lamentablemente, no por ser un fantástico logro de la sociedad del bienestar sino más bien porqué… ¡está amenazada de quiebra! ¿Cómo? ¿La seguridad social amenazada de quiebra? ¿Quiere eso decir que no cobraremos nuestras pensiones cuando nos jubilemos? La respuesta es: si no se hacen las reformas necesarias, ¡no!

La razón es simple: aunque algunos no lo crean, sus cotizaciones a la seguridad social no van a parar a una cuenta con su nombre a la que podrán acceder ustedes (o sus descendientes) el día de su jubilación. No. Eso no funciona así. El dinero que ustedes y yo, o la empresa en la que trabajamos, pagamos religiosamente cada mes se utiliza para financiar las pensiones de los que están jubilados en la actualidad. Nosotros aceptamos pagar las pensiones de los jubilados porque, de alguna manera, el gobierno nos promete que cuando nosotros nos jubilemos, los salarios de nuestros hijos van a pagar nuestras pensiones. Y nuestros hijos lo van a aceptar porque existirá la promesa de que nuestros nietos les paguen las pensiones y así sucesivamente, generación tras generación.

¿Qué pasaría si, de repente no hubiera suficientes jóvenes o si sus cotizaciones no fueran suficientes para pagar las pensiones de los ancianos? Pues que la seguridad social quebraría y no podría continuar.

De alguna manera, eso es lo que ha pasado con nuestro sistema de pensiones por culpa de dos fenómenos demográficos. El primero es que nuestros padres decidieron tener muchos hijos allá por los años 50 y 60 (es lo que se conoce como la “generación del baby boom” que, por cierto, es la mía). El problema es que, los miembros del “baby boom” decidimos tener muy pocos hijos. Eso quiere decir que las pensiones de la gran generación del “baby boom” van a tener que ser financiados por la diminuta generación que le sigue.

La segundo fenómeno que dificulta la supervivencia de la seguridad social es que, gracias a los avances médicos, nuestra esperanza de vida ha aumentado de manera espectacular. Cuando se creó el sistema de pensiones en 1920, una persona de 65 años tenía una esperanza de sobrevivir 10 años más. En la actualidad, los ciudadanos de 65 años vivirán, en promedio, unos 19 años más. Es más, todo parece indicar que la esperanza de vida va a seguir creciendo en las próximas décadas.

Si hacen los cálculos verán que los primeros miembros de aquella montaña de niños que nacieron en los años 50 y 60 ya se acercan peligrosamente a la edad de jubilación. Eso quiere decir que en un futuro inmediato, unos pocos trabajadores van a tener que mantener a una enorme cantidad de jubilados durante muchísimos más años de los que teníamos previsto cuando se montó el sistema. Resultado: con las cotizaciones actuales, no habrá dinero para pagar a tantos pensionistas durante tanto tiempo y, si no se hace nada, la seguridad social quebrará.

Lógicamente esto sólo se puede arreglar de tres maneras: o bien los trabajadores pagan más, o bien los pensionistas cobran menos o bien retrasamos la edad de jubilación (para que haya más trabajadores que pagan y menos pensionistas que cobran). No hay más.

Aquí es donde entra el debate actual: mientras el gobierno es partidario de rebajar las pensiones y aumentar la edad de jubilación, los sindicatos se resisten a reformar argumentando que ellos tienen unos “derechos sociales adquiridos” a los que no piensan renunciar. Pero alguna cosa habrá que hacer porqué, si no, la seguridad social desaparecerá y no habrá ningún derecho social adquirido que valga.

¿Qué hacer? Desde mi punto de vista, no es políticamente factible reducir las pensiones ni es éticamente defendible explotar a los futuros trabajadores con unas cotizaciones estratosféricas que les impidan vivir con dignidad. Por lo tanto, la solución del problema debe pasar necesariamente por el aumento de la edad de jubilación. Pero claro, los trabajadores actuales (sobre todo los que están cerca ya de los 65 años) se niegan a posponer esa jubilación que ellos ya veían tan cerca.

Una propuesta interesante sería la de “indexar la edad de jubilación a la esperanza de vida”. Es decir, que la edad de jubilación aumentara de manera automática a medida que aumenta la esperanza de vida. La idea sería la siguiente: todos los trabajadores que hoy tienen entre 60 y 65 años se van a jubilar a los 65 años. A partir de ahí, la edad de jubilación aumentará proporcionalmente al aumento de la esperanza de vida. Durante las últimas décadas, la esperanza de vida ha aumentado a razón de un año por década. Si se mantienen el mismo ritmo, el año que viene la esperanza de vida habrá aumentado un poco más de un mes. Los ciudadanos que el año que viene cumplan 60 años sabrán que su edad de jubilación será de 65 años y un mes. Dentro de una década, la esperanza de vida habrá aumentado un año por lo que la edad de jubilación será de 66 años. Dentro de dos décadas será de 67 años y así sucesivamente. De alguna manera, el “derecho social adquirido” no sería el derecho a jubilarse a los 65 años sino el derecho a cobrar pensiones durante los 19 últimos años de su vida. Lógicamente, a medida que aumenta la esperanza de vida, los últimos 19 años empezarían más tarde.

Esta propuesta tiene diferentes ventajas. Primero, los que ahora están a punto de jubilarse no tienen la desagradable sorpresa de que no lo harán a la edad que habían planeado. Segundo, al aumentar automáticamente la edad de jubilación, nos ahorraríamos peleas entre gobierno y sindicatos cada vez que sea necesario aumentar la edad de retiro. Y tercero, se garantiza que los años en que los ciudadanos están sin trabajar y cobrando pensiones no aumenta indefinidamente y se evitaría así la quiebra de la seguridad social.

Fuente: http://www.facebook.com/note.php?note_id=495444706344